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‘Chloe’. Atom Egoyan retrata la obsesión y advierte: elige bien a quien curas porque puede herirte

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Minutos antes de que empezara la sesión, recuerdo escuchar a alguien preguntándole a la taquillera “oye, ¿sabes de qué va ‘Chloe’?” Ella, muy resuelta, resume de la siguiente forma: “de una mujer que contrata a una puta para ver si el marido le pone los cuernos”. Yo acababa de comprar mi entrada para ‘Chloe’ y, de pronto, tuve miedo a la vulgaridad. Un director impoluto (Atom Egoyan) y un reparto de lujo (me declaro una devota de Julianne Moore) me habían llevado a tomar la decisión. Ni tan siquiera me había molestado en leer el argumento -ni en preguntárselo a la taquillera. Y el caso es que la taquillera tenía razón, pero la vulgaridad que ese argumento pudiera haber desprendido se quedó fuera de la sala.

Volviendo al argumento, remake o “reinvención” según Egoyan, de ’Nathalie’ (Anne Fontaine), efectivamente, el personaje de Julianne Moore es una económicamente privilegiada ginecóloga que vive en Toronto con su envidiable marido (Liam Neeson). Una serie de pistas la conducen a suponer con clarividencia que es víctima de la infidelidad. Y ahí entra Chloe (Amanda Seyfried). Chloe no es otra que la prostituta a la que contrata para ver si es capaz de seducir a su marido, para ver cómo su marido reacciona ante sus insinuaciones. Y Chloe se mete en su vida. Chloe, la prostituta que declara que puede hacer su trabajo porque “intento encontrar algo que amar en cada persona” acaba convirtiéndose en el eje de la vida de aquella que la buscó para satisfacer, casi confirmar, una sospecha.

Con esta aparentemente manida intriga triangular, Atom Egoyan esparce sobre la pantalla una historia tan llena de matices que no puedes salir de la sala sin desear volver a entrar a verla. Porque ‘Chloe’ es una historia que abarca prácticamente toda la complejidad de los asuntos humanos. Desde el sentido de las relaciones sentimentales, hasta la sensación de continuidad que se da entre dos cuerpos que se desean, pasando por los múltiples aspectos de las carencias afectivas. Y, finalmente, el amor. El amor en su versión sanadora y el amor en su versión asesina.

‘Chloe’ retrata con precisión el mapa del instinto para cuestionar qué es aquello que mueve nuestras vidas. Las de unos y las de otros. Pero, sobre todo, la de alguien que deja entrar en su vida a otra persona que parece dispuesta a todo con tal de ser ella quien mueva los hilos. Y, como decía la canción, Chloe acaba “manejando la barca”. La pequeña joven inocente y desvalida que inspira piedad se adentra en la vida de los que pudieran haber sido ajenos a ella siempre y acaba desbancando todo lo que estaba escrito e intentando desbancar todo lo que estaba por escribir. Se trata, tal vez, de una de las películas que mejor narra qué es eso de la obsesión, quién se obsesiona y por qué, y cómo pueden hacerte obsesionarte. La demencia se extiende como un mar que no parara de subir y comienza el juego en el que el cuerdo olvida su cordura y el loco se resarce en su locura. Se desdibujan los límites por deseo expreso de una sola persona. Persona que empieza a desarrollar poderosos tentáculos, fuertes como raíces centenarias, que aprietan todo lo que encuentran hasta asfixiarlo y hacerlo retorcerse de dolor. Y, lo que es peor y crucial, la máscara de la debilidad y de la impotencia que esconde a las personas más poderosas y más inclementes, es esa máscara, ese halo de inocencia y de desgracia, el que permite que el que desea dañar se instale en la vida de los demás. No puedo dar más detalles, porque pretendo que esto lo lean aquellos que no han visto la película y tienen pendiente tomar una gran decisión: comprar esa entrada.

El final, que no voy a desvelar tampoco, acaba poniendo en evidencia cómo alguien que te hace daño puede acabar convirtiéndote en alguien que te hace hacer daño, aunque sea sin pretenderlo. Y ahí la culpa cae sobre ti y te aplasta. Haya pasado lo que haya pasado. Y es que la culpa puede que fuera tuya, tú elegiste creer a la persona equivocada, tú la dejaste entrar, tú te bebiste su veneno y lo paladeaste, tú llegaste a sentir cierta clase de amor por ella. Ese es el precio que pagas por tus dudas, por tu inseguridad… por tu humanidad. Frente a todo esto, te hayas equivocado todo lo que te hayas equivocado, solamente sobrevive el amor que sana, el amor que ama, el amor que es verdad, el amor que no se deja manejar. Hablo de amor y me refiero al amor en todas sus expresiones: el amor de la pareja, el amor maternal… y, cómo no, una de las más exquisitas formas de amor, la amistad.

Todo esto sucede envuelto en la más bella estética cinematográfica que nos recuerda cómo la narración visual puede resolver todos los rincones sombríos de la narración de las palabras. Un guion magníficamente amparado por una cámara que sabe cómo moverse y dónde postrarse, y que recoge una sucesión de instantáneas atrozmente cuidadas acaba siendo mucho más que un guion. Acaba siendo una obra de arte total. A ello sumémosle que, más allá de mi querencia particular por ella, Julianne Moore hace una interpretación magistral en la que hasta el más mínimo gesto acompaña con gracia insuperable a su personaje y sus múltiples estados, y tendremos una de las mejores películas de los últimos tiempos. Digan lo que digan. Y, más allá del cine, ahí queda el temor: ¿serías capaz de dejar entrar a Chloe en tu vida? / ¿cómo fuiste capaz de dejar entrar a Chloe en tu vida? Es inevitable caer en una larga reflexión, cada cual la suya, y, como la cámara hace con las escenas más tortuosas, iluminar los pliegues de tu vida. Lo que sobrevive a Chloe no puede ser falso, lo que es falso no puede sobrevivir a Chloe. Quien sobrevive a Chloe no puede ser falso, quien es falso no sobrevive a Chloe. Esa sabiduría es la luz que necesitabas.

2 Comentarios Subscríbete a los comentarios


  1. Estefanía S. Lorenzo

    Cómo se nota quién es la filólogaaa! No sé si te salen las palabras solas pero es lo que parece. Muy buena crítica y … bajando.

    ene 11, 2011 @ 10:14 pm


  2. andyccama

    Joder tengo esta pelicula casi un mes en casa y aun no la e visto.
    Toca Hoy entonces….me gusto como escribes

    feb 03, 2011 @ 11:15 pm

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