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Depeche Mode, la leyenda de Basildon, treinta años de reinado entre el rock y la electrónica (II)

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depeche_mode

El motor del porsche, chupas de cuero y lápiz de ojos.

Depeche+Mode+1986El siguiente álbum de Depeche Mode, “Black Celebration”, que vio la luz en 1986, se convirtió en la biblia para entender la idiosincrasia de la banda, sus ideas, sus postulados, todo se encontraba en los once temas que comprendían éste álbum. Black Celebration cambió a Depeche Mode y pese a no ser un álbum de singles, les elevó a otra esfera que les convertiría en un auténtico fenómeno de masas. “Black Celebration” es la esencia de una banda que habla de desamor, de la fugacidad de la vida, de la corrupción y del realismo social de sus días, pero que también lo hace de esperanza y del deseo. Es un álbum extraordinariamente ambicioso y calculado, una oda la alta escuela del synthpop de los ochenta, desmarcándose de forma sutil del sonido industrial que había alimentado sus composiciones en sus dos anteriores placas discográficas, “Black Celebration” abarcaba mucho más. El sonido se había suavizado y edulcorado pero no por ello se había vuelto más comercial, sino más tenebrista que nunca. Es paradójico decir ésto cuando vemos que “Black Celebration” no es un álbum de singles, sino de canciones, todos los temas rallan la excelencia y nos muestran a un Martin Gore excelso a nivel compositivo que empezaba a maravillar al mundo con sus canciones. El álbum le debe  Alan Wilder gran parte de su producción, aunque también a Gareth Jones, ambos trabajaron sin descanso y a contrarreloj para editar un álbum que por momentos parecía casi inacabable.

La épica “Stripped” o la frenética “A Question Of Time”, sin ser singles obvios, se convierten en piezas magistrales para entender a Depeche Mode y hoy en día siguen formando parte de la colección de sus hits más celebrados. Gore sigue desmarcándose como crooner sentimental en la preciosa balada “Sometimes”, o en la emocionante “A Question Of Lust” y es en éste álbum donde más presencia vocal tiene, compitiendo casi con el papel de Dave Gahan, ya que se reparten prácticamente el tracklist en el tema de las voces. El romanticismo bailable de “Here Is The House” o la elegía funesta de “Dressed In Black” contribuían a realzar el lado gótico de la banda, y es que en ese aspecto, Black Celebration es el álbum más siniestro de Depeche Mode. El espíritu nihilista que siempre ha estado presente en las composiciones de Gore de una forma u otra, aquí explota para convertirse en el sello identificable de la banda, y es que el contraste entre luz y oscuridad siempre ha sido una constante en la carrera de los de Basildon, convirtiéndose en algo que acabó por convertirse en su sello de identidad.

A destacar que es en éste punto donde empieza la colaboración de la banda con el que sería el ente definidor estético del conjunto a nivel de imagen, estamos hablando del genial Anton Corbijin, el holandés es una figura clave para entender a la banda en imágenes, tuvo su primera aportación al grupo encargándose del videoclip de “A Question Of Time”, y desde éste momento, el trabajo de Corbijin siempre ha ido de la mano con el de la banda, echando mano de su arte para ilustrar discos, fotografías y videoclips, creando así un imaginario muy propio del grupo, salido de la mente del fotógrafo.

“Black Celebration Tour” fue la gira que convirtió a Depeche Mode en algo grande, dividida en tres mangas, elevó la popularidad de la banda hasta niveles insospechados, una gira que desgastó enormemente al grupo y que fue sumiendo a sus integrantes en diversas adicciones y problemas personales que acabarían por explotar en unos pocos años, convirtiendo la situación diaria de la banda en un auténtico infierno. Dave Gahan empezó aquí a convertirse de forma definitiva en bestia escénica, un auténtico fenómeno sobre el escenario, agitador de masas y absoluto evangelizador de los fans que les rendían culto devocional desde cualquier lugar del mundo, verle en escena era algo que convertía a Depeche Mode a algo más, no era algo habitual que una banda de electrónica tocase en estadios, no era habitual que Gahan fuese una estrella de rock, porque es lo que era en éste momento. Nunca se podrá entender a la banda sin Martin Gore, pero tampoco sin él, es parte fundamental del alma de Depeche Mode y un auténtico icono de la música contemporánea, su influencia estética es bestial.

Música para las masas.

DMode_2El siguiente paso para la formación de Basildon estaba claro, llegar a un público masivo y llenar estadios, conquistar Estados Unidos y convertirse en una banda famosa a lo largo y ancho del planeta, todos éstos objetivos responden a “Music For The Masses”, su sexto álbum de estudio, que vio la luz en 1987 y se convirtió en el paso de transición necesario para entender a Depeche Mode como la banda enorme de nuestros días que todos conocemos. David Bascombe se convirtió en el elegido para producir éste álbum, dejando a Daniel Miller, figura capital para entender la producción de sus cinco primeros álbumes, en un segundo plano como co-productor. La idea de elegir a Bascombe, que ya había trabajado con The Cure, respondía al objetivo de la banda de llegar a un sector del público mucho más amplio. La idea de buscar un productor más comercial respondía a la estructura y estilo que iba a presentar la placa, se reducía considerablemente la faceta gótica de la banda así como la industrial, para dejar paso a un sonido mucho más bailable y accesible, netamente pop.

“Never Let Me Down Again”, el tema que les hizo rozar el cielo con las manos y que hoy en día es uno de sus hits más celebrados, “Strangelove”, eminentemente discotequero y hedonista y “Behind The Weel” conforman la tríada de hits que comanda la placa hacia las masas, el trío de temas se sustenta con otros temas de baile como “Sacred” o “Nothing”, absolutos pildorazos dance-pop que por su accesibilidad empezaban a atraer a todos aquellos que encontraban en Depeche Mode, en especial por su trabajo anterior, demasiada sobriedad y oscuridad para sentirse atraídos por su propuesta. Pese a la mayor accesibilidad de la placa, todavía hay momentos para la experimentación en la sinfonía que cierra el disco, “PIMPF” o la tétrica “To Have And To Hold” en donde comprobamos que la banda no ha perdido del todo su espíritu nihilista, que sigue latiendo tras tanto devaneo pop, así como la sensual “To Have And To Hold”, de tema explicitamente erótico.  Destaca a su vez en ésta etapa el uso de la guitarra por parte de Martin Gore de forma más presente, ésto se vería también en los directos de la banda, en donde compatibilizaba el uso de los sintetizadores con el de la guitarra eléctrica, y con el paso del tiempo comprobaríamos que su peso a las cinco cuerdas iría relegando el uso del sinte a un segundo plano, convirtiéndose así en el guitarrista oficial del grupo.

No es para nada, algo que sorprenda, puesto que Gore siempre ha sido un amante del rock y en especial de la música blues americana, confesando su amor por gente como Johnny Cash o su admiración hacia Nick Cave, ésta influencia blues ha sido capital en el siguiente álbum de la banda, “Violator”. Por otra parte, Alan Wilder sigue siendo fundamental para entender el sonido del álbum, puesto que siguió incorporando innovaciones sonoras y mucha experimentación con samplers y efectos electrónicos, así como su mano en la producción, alternando la pegada pop con la experimentación que les definía como banda. En el apartado estético, destaca la mano de Anton Corbijn como artista clave para entender a la banda en su aspecto estético y visual, los videoclips de “Strangelove” o “Never Let Me Down Again” con un sobrio blanco y negro y un elegante rigor estético que mezcla lo americano con lo europeo, hablan muy bien del trabajo del holandés.

El álbum gana una accesibilidad necesaria para derribar la barrera que les separaba con Estados Unidos, país que nunca les había acabado de seguir de la forma que en Europa, y así fue, “Music For The Masses” fue el álbum que derribo ésta barrera, y la gira “Tour For The Masses” en su cuarta manga, se convirtió en la más exitosa y legendaria de la banda por Norteamérica. Exitosa, atronadora, agotadora, sus mejores momentos quedan reflejados en un documental, “101″, de D. A. Pennebacker, en el que seguimos las vivencias de tres jóvenes que viajan a lo largo y ancho del país siguiendo a la banda, en 1988, además, presenta el ya mítico concierto que la formación dio en el estadio Rose Bowl ante más de 80.000 personas en Passadena. Éste concierto se convirtió en uno de los más importantes en toda la historia de Depeche Mode, en él vemos a la banda en su zenit, en lo más alto, entregados a su público, con un Gahan monstruoso sobre el escenario, líder de masas, evangelizador, que llega al culmen con la ya mítica “Never Let Me Down Again” en donde hace que todo el estadio agite sus brazos de un lado a otro como si de un inmenso campo de trigo mecido por el viento se tratara, un movimiento que Gahan hizo casi inconscientemente y que motivo una respuesta colectiva de una épica brutal. Éste ritual de comunión entre banda y público se ha ido repitiendo desde entonces en cada concierto cuando suena éste tema. ”101″ también tuvo una edición en audio que plasmaba el concierto y que en cierta manera llegó a eclipsar ligeramente la labor del propio documental, capturando el sonido y esencia de la banda en éste momento, además fue el primer álbum en directo del grupo en edición CD.

Para muchos, todo lo acontecido entre 1987-88, todo lo que engloba éste “Music For The Masses”, es una premonición de que algo realmente grande estaba por suceder, Depeche Mode se había convertido en una banda global, icónica, cuyo paso por las Américas no iba a ser fruto de un día, les empujaba a un nivel superior, en primer plano, como reyes de su momento y de su tiempo. El siguiente paso hacia una nueva década debía de ser algo más, algo que les llevase al siguiente nivel, fuera el que fuera, ni ellos mismos quizás, sabían muy bien hacia donde se dirigían.

Violator, el zenit.

depeche_mode_10_500_375_anton_corbijn___mute_records (1)Y ya en 1990 el siguiente paso se llamaba “Violator”, obra pluscuamperfecta, oda en la que la música electrónica y el rock alternativo confluyen de forma natural como si de un sólo ente se tratase. “Violator”, es para quien escribe éste artículo, uno de los mejores discos de toda la historia de la música moderna, un álbum con un magnetismo sobrenatural y una naturaleza sublime. Es difícil atribuir un sólo padre al álbum, un sólo individuo al que corresponda toda la grandeza que abandera la placa, porque la labor compositiva soberbia y genial de Martin Gore, entra en contacto con el trabajo impoluto, impecable de Alan Wilder en arreglos que rozan la exquisitez auditiva, y todo ésto sin olvidar al que se convertiría en el considerado por muchos, entre los que me incluyo, el mejor productor de la historia de Depeche Mode, Mark Ellis, mejor conocido como Flood. Con una apertura como “World In My Eyes”, con ese toque urbano, elegante, de nueva era, una electrónica inteligente y mordaz, bailable y lírica a la vez, con un Gahan matador a nivel vocal y unos sintes y samplers que rozan la excelencia.

“Personal Jesus” se convirtió en uno de los temas claves para entender a la banda, con un riff de guitarra bluesero que es identificable por casi cualquier individuo en nuestros días, conozca o no a los de Basildon, con un calado pop incalculable. El tema es un manifiesto existencia sobre la religión y el nihilismo que ha alcanzado la categoría de mito, versionada y adulada a lo largo y ancho del globo, perenne en su sonido, que nunca acaba de morir, imprescindible en sus directos. “Halo” mantiene la constante pop, con un ejercicio de sutileza y elegancia a partes iguales, con una electrónica dinámica y sobria a la vez, sinuosa, brutal. “Waiting For The Night” muestra la desnudez, la intimidad, el lado que nunca se ve, con una interpretación vocal de Gahan entre lo frágil y lo voluble, el tema goza de un minimalismo que acrecenta la mística del tema, su aire taciturno es inevitable.

Y llega “Enjoy The Silence”, el tema que resume la esencia de toda la carrera de Depeche Mode con una simple frase, puedes bailar sus canciones, o puedes quedarte sentado escuchándolas. Un tema ya legendario y superlativo que en un principio iba a ser una balada a cargo de Gore, pero que  Wilder se encargó de acelerar y otorgarle un ritmo mucho más bailable y de textura pop. Su videoclip corrió a cargo de Corbijin y consistió en su mayor parte en ver a Gahan paseando por los montes Urales vestido de rey y una hamaca, el videoclip trata de transmitir que más allá de todo el poder, de la riqueza y la fama, aveces el ser humano sólo necesita las cosas más simples para encontrar la felicidad.  Todavía queda tiempo para deleitarnos con otra joya imprescindible en el catálogo de los de Basildon, “Policy Of Truth”, de relevadora letra y pegadizo estribillo, se convertiría en otro de los temas más demandados de la banda en concierto.

No hace falta hablar de todos los temas del álbum, puesto que de alguna manera la obra se valora como un todo, un conjunto de temas sobresalientes e inspiradísimos que muestran a la banda en su zenit, especialmente a nivel compositivo, Gore pasaría, si no es que lo era ya, a uno de los compositores más geniales de su tiempo, tenía las riendas de la banda, se sentía importante, decisivo. Flood y Wilder están impecables tras los mandos, su trabajo en la mezcla y producción es sencillamente inmaculado, las ansias de experimentación y la ambición sonora patente en el álbum confluyen de forma natural para llevar la placa a un nivel superior. La portada del trabajo es sencillamente imponente, la rosa roja que se ha convertido en parte fundamental del imaginario de la banda, estéticamente presenta sinuosidad, misterio, sensualidad, todo lo que asociamos a la propia idiosincrasia de Depeche Mode, que aquí empezaba a tomar su forma definitiva, su identidad como banda se acaba de conformar en “Violator”, ésto queda también patente en el romanticismo y la madurez que desprenden sus letras, salidas del lado más intimista y personal de Gore.

“Violator” sufrió un recibimiento frenético entre los seguidores de la banda, hubo auténtica histeria como el incidentes en una firma de discos en Los Ángeles ante la salida del álbum y la posterior gira, miles de fans estaban rendidos a la banda, suspirando por conseguir una entrada. Depeche Mode se había convertido en una de las bandas más peligrosas del planeta en directo, y teniendo en cuenta que venían de una senda puramente electrónica, el valor de ésto se multiplica, una banda de sintes llenando estadios, quizás sólo sus contemporáneos Pet Shop Boys han sido capaces de emular su hazaña. Como anécdota, Tennant y Lowe quedaron totalmente fascinados con “Violator” y trataron de crear una obra a su altura en “Behaviour”, uno de los discos más celebrados del combo londinense.

“World Violation Tour” fue la gira que consagró a Depeche Mode convirtiéndoles en una banda que llenaba estadios, condición que a lo largo de su carrera desde éste punto, ya nunca han abandonado. Pese al enorme éxito de la gira y de su disco, la banda empezó a adentrarse cada vez más en una espiral de destrucción y drogas, vicios adquiridos que con cada gira se iban haciendo más grandes y perjudiciales. Quizás Dave era el componente de la banda que más estaba notando ésta circunstancia, tras la gira se fue a vivir a Estados Unidos, impregnándose de toda la escena grunge que al otro lado del charco estaba aflorando con mucha fuerza de la mano de bandas como Jane’s Addiction, Alice In Chains o Soundgarden.

Sin duda, la estancia americana cambió a Dave, le llevó a cruzar la frontera, a entregarse al mundo de las drogas y convertirse en un adicto a ellas, las cosas tampoco iban de maravilla entre el resto de la banda, desde “World Violation Tour” las cosas se habían ido desgastando, las relaciones personales entre los miembros de la banda no eran las de antes. Todo ésto llegaría a explotar con el regreso del grupo al estudio de grabación para dedicarse a la continuación de su fantástico último álbum, lo más fácil parecía repetir la jugada, presentar un trabajo continuista que siguiese incidiendo en el techno-pop emocional, grandilocuente y elegante de Violator, sin embargo, se optó por lo inesperado, lo insólito y desconocido, Depeche Mode optó por el camino más difícil con quizás el proyecto más ambicioso de su carrera.

Tiempo de devoción.

Depeche+Mode+dm_1993Cuando has llegado al punto más alto de tu carrera, sólo puedes hacer dos cosas, dejarte caer o reinventarte, Depeche Mode optó por lo segundo, la decisión valiente. La banda volvió a reunirse en una mansión de Madrid para darle continuidad al magnífico “Violator” y bien pronto se empezó a ver que el ambiente no era el antes, había algo enrarecido entre los componentes de la banda, algo que no acababa de funcionar. Gahan volvió de Estados Unidos bastante cambiado, con muchos más tatuajes, barba y melena, como un rockstar en toda regla, muy influenciado por el grunge y el rock alternativo, presentó la idea de crear un álbum completamente desviado de todo lo anterior, con una potente influencia rock, en donde las guitarras tuviesen más peso que nunca. Ésta propuesta fue contemplada por el resto de la banda, pero quizás no era exactamente lo que Gore y el resto buscaban, ya que tampoco estaban dispuestos a perder su sello de identidad como banda de electrónica, al final la solución fue bastante equitativa.

Sin embargo, las sesiones de grabación en Madrid fueron de lo más improductivas, la banda no se encontraba compenetrada, Dave permanecía encerrado en su cuarto pintando y se acercaba para ver a sus compañeros dando sólo algún que otro consejo, mientras que Gore y Fletcher se encontraban cada uno a lo suyo, totalmente ajenos a la actividad de los demás. Al parecer el único que seguía esforzándose era Wilder, que junto a Flood trabajaba sin descanso en busca de samplers, compaginaba ésto con el uso de la batería,  que por primera vez en la historia de la banda, tenía presencia en las nuevas composiciones. Lo que dejaba claro que finalmente el álbum iba a tirar por un derrotero bastante rock pero a la vez manteniendo la identidad electrónica y la experimentación, algo que es bastante terreno de Wilder en la historia de la banda, por sus amplios conocimientos técnicos y de producción.

La realización del álbum fue un auténtico calvario para la banda y Mute, no acababan de encontrar la compenetración de antaño y ésto se debía a un desgaste de las relaciones interpersonales de la banda. Pese al momento tan delicado que atravesaba el conjunto, el peor de su historia, el álbum es soberbio, a destacar la imponente intensidad que tiene cada tema y la agresividad que desprenden, el álbum es mucho más salvaje que “Violator”, mucho más oscuro y directo, empezando por el manifiesto synth-rock de “I Feel You”, con ese riff de guitarra incómodo y anguloso que nunca acaba. Pasando por la epifanía gótica de “Walking In My Shoes”, uno de los mejores temas de toda la historia de la banda, con un piano de ultratumba  cuyas notas se convierten en llanto. “Condemnation” es un canto vibrante al amor y el perdón en el que Gahan se descuelga con una de las mejores interpretaciones vocales de toda su carrera, la inquietante “In Your Room” o el salmo evangelista de “Judas”, con un final absolutamente memorable, son otros temas que brillan en lo más alto. Todavía hay tiempo para flirteos con el gospel en “Get Right With Me” la abstracción electrónica de la frenética “Rush” y el experimento sinfónico de cuerdas en la épica “One Caress”.

“Songs Of Faith And Devotion”, editado en 1993, es un álbum brutal, un ángel exterminador, nada es igual después de escucharlo, te revuelve por dentro, es el hermano bastardo de “Violator”, desprovisto de la belleza serena de éste. “SOFAD” es el lado oscuro que todos tenemos, que acecha en nuestro interior, lo desagradable, lo mórbido, un álbum en donde la oscuridad lo impregna todo. El imaginario religioso que ofrece es devastador, transmitiendo la idea de aferrarse a la fe en momentos de absoluta desesperación, donde ya no queda esperanza, la devoción es lo único que puede salvarte, es un álbum apocalíptico, dramático, es como el rugido de la pantera en la noche. Su éxito fue masivo y a la altura de “Violator”, siendo la naturaleza del álbum completamente diferente a todo lo que definía a su predecesor. Los hits de carácter bailable son escasos, pero es algo que no tiene relevante importancia, puesto que éste álbum no buscaba el baile ni el hedonismo, buscaba algo mucho más profundo, conmover, morder al oyente. “SOFAD” es el álbum más ambicioso, controvertido y atrevido de Depeche Mode, sin él no se entiende la década de los 90 como no se entiende sin “Nevermind” de Nirvana o “Disintegration” de The Cure, es un álbum que captura de lleno la esencia de su tiempo.

“Devotional Tour” fue la gira más convulsa, dramática y agotadora de Depeche Mode, con innumerables fechas y países  acabó por desgastar la ya delicadísima salud de la formación. También para muchos es su mejor gira, ofreciendo un enorme nivel sobre el escenario que ésta vez estaba diseñado por el mismo Corbijin, con presencia de pantallas en donde aparecía reflejada toda la iconografía propia de la banda, en su mayor parte y relacionada con “SOFAD”, de marcado y evocador carácter religioso. Los videoclips también corren a cargo del maestro audiovisual holandés, magníficos trabajos todos ellos, que transmiten todo el desasosiego de los temas con un gran valor estético, tanto en el blanco y negro de “I Feel You” que recuerda a una mueca retorcida del videoclip de “Personal Jesus” o el siniestro fervor religioso de “Walking In My Shoes”. Volviendo a la gira, la banda atravesó sus momentos más difíciles hasta el momento con un Gore físicamente destrozado, la depresión de Andy Fletcher y un Gahan que pese a acabar de consagrarse como bestia escénica sobre las tablas y ser al que menos se le notó el desgaste físico y emocional en directo, empezaba a adentrarse en el mundo de la heroína, directo al infierno que supondría en su vida tras éste disco. La fantástica y agotadora gira fue capturada por Corbijin en VHS originalmente y ahora en DVD, “Devotional” de 1993, documento audiovisual que recoge la esencia del “Devotional Tour”, también salió a la luz “SOFAD Live”, álbum que recogía el directo de la banda.

Tras haber sobrevivido a semejante experiencia, Alan Wilder decidió que era su momento de decir basta, sobretodo a raíz de la grabación del álbum, en la cual lo pasó verdaderamente mal. Tras el desgaste brutal que supuso el “Devotional Tour”, el talentoso músico británico decidió poner punto y final a su carrera dentro del combo de Basildon. La noticia tuvo un impacto brutal en todos los medios y fue algo difícil de digerir para los fans, pero sobretodo para la propia banda, que totalmente exhausta después de la experiencia “SOFAD” en su grabación y gira, se encontraba al borde del abismo. Parecía que tras la deserción de Wilder, el futuro de Depeche Mode se percibía más oscuro que nunca y una más que probable separación parecía intuirse en la lejanía.

Un Comentario Subscríbete a los comentarios


  1. Roberto Lopez

    Una banda que al paso del tiempo se a convertido en un icono de la música rock electrónica. 30 años de dejar un paso entre sus seguidores y ahora tocando la sensibilidad de las nuevas generaciones por el gusto de escuchar tan poderosa e increíble banda británica.

    may 09, 2014 @ 10:59 pm

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